La limpieza de los oídos es una de las prácticas de higiene más comunes… y también una de las más mal realizadas. En consulta, muchos pacientes llegan con molestias que comenzaron justamente por intentar limpiar sus oídos de forma incorrecta.

Por eso hoy quiero explicarte, de forma clara y sencilla, cómo limpiar tus oídos correctamente y qué prácticas debes evitar para no dañarlos.

Primero lo más importante: el oído se limpia solo

Aunque no lo parezca, el oído tiene un mecanismo natural de limpieza. El cerumen (cera del oído) no es suciedad; cumple funciones importantes:

En condiciones normales, el cerumen se desplaza solo hacia el exterior y no necesita ser retirado.

Entonces… ¿cómo debo limpiar mis oídos?

✔ Limpieza externa únicamente

La forma correcta de higiene consiste en:

Nunca introduzcas objetos dentro del oído, aunque parezca que hay cerilla.

✔ Mantén tus oídos secos

La humedad favorece infecciones. Después de nadar o bañarte:

Qué NO debes hacer al limpiar tus oídos

Aquí están los errores más frecuentes que veo en consulta:

Usar cotonetes (hisopos)

Aunque son muy populares, empujan la cera hacia adentro, formando tapones de cerumen y aumentando el riesgo de:

Introducir objetos

Llaves, pasadores, clips o cualquier objeto pueden:

Usar gotas sin indicación médica

No todos los oídos necesitan gotas. Usarlas sin diagnóstico puede empeorar infecciones o causar irritación.

Intentar “sacar” la cera en casa

Cuando hay un tapón de cerumen, intentar retirarlo por cuenta propia suele empeorar el problema.

¿Cuándo sí debo acudir al otorrinolaringólogo?

Es importante consultar si presentas:

El otorrinolaringólogo cuenta con el equipo adecuado para realizar una limpieza segura y profesional, sin riesgo para tu oído.

¿Cada cuánto se debe hacer una limpieza profesional?

No todas las personas la necesitan. Depende de:

Un mensaje importante

El oído es una estructura delicada. Muchas molestias que parecen “normales” se originan por hábitos de limpieza incorrectos. Cuidarlo adecuadamente ayuda a mantener una buena audición y prevenir complicaciones.

Conclusión

Cuidar adecuadamente tus oídos comienza por entender que no necesitan una limpieza profunda constante. Evitar el uso de cotonetes y objetos dentro del oído, mantener una higiene externa correcta y acudir al otorrinolaringólogo ante cualquier molestia es clave para prevenir infecciones, tapones de cerumen y pérdida auditiva. Una limpieza profesional, solo cuando es necesaria, protege tu audición y mantiene la salud de tus oídos a largo plazo.