“Seguro es la presión baja”. Esta es una de las explicaciones más comunes que escucho cuando un paciente consulta por mareos o vértigo. Aunque en algunos casos la presión arterial puede influir, no es la causa principal en la mayoría de las personas.

Los mareos y el vértigo son síntomas frecuentes que pueden tener distintos orígenes, y entender la diferencia entre ellos es clave para recibir el tratamiento adecuado.

¿Mareo o vértigo? No son lo mismo

Aunque muchas veces se usan como sinónimos, mareo y vértigo no significan lo mismo.

Identificar cuál de los dos presentas ayuda a orientar el diagnóstico.

Causas frecuentes de mareos y vértigo

Problemas del oído interno

El oído interno controla el equilibrio. Alteraciones en esta zona son una de las causas más comunes de vértigo. Pueden generar:

Vértigo posicional

Ocurre cuando ciertos movimientos de la cabeza desencadenan el vértigo, como al levantarte de la cama o girar bruscamente. Es más común de lo que parece y tiene tratamiento específico.

Estrés y ansiedad

El estrés puede provocar mareos persistentes, sensación de inestabilidad y dificultad para concentrarse. En estos casos, los síntomas suelen empeorar en situaciones de tensión.

Migraña

Algunas personas presentan mareos o vértigo asociados a migraña, incluso sin dolor de cabeza intenso.

Tapones de cerumen o infecciones

La acumulación de cerumen o infecciones del oído pueden alterar el equilibrio y provocar mareos.

¿Y la presión baja?

La presión baja puede causar mareos, especialmente al levantarse rápido, pero no explica la mayoría de los casos de vértigo verdadero. Por eso, cuando los síntomas son recurrentes, es importante buscar una evaluación más profunda.

Señales de alerta que no debes ignorar

Consulta con un especialista si:

¿Cómo se evalúan los mareos y el vértigo?

El otorrinolaringólogo puede:

Un diagnóstico correcto permite un tratamiento efectivo.

Tratamiento según la causa

El tratamiento puede incluir:

La mayoría de los pacientes mejora significativamente con el enfoque adecuado.

Conclusión

Los mareos y el vértigo no deben normalizarse ni atribuirse siempre a la presión baja. Identificar la causa real es fundamental para aliviar los síntomas y recuperar el equilibrio. Si los mareos persisten, consultar con un especialista puede marcar una gran diferencia en tu calidad de vida.