Muchas personas viven con congestión nasal, estornudos constantes, picazón en la garganta o dificultad para respirar sin saber que la causa no siempre es una infección. En muchos casos, el problema está en el ambiente: moho, polvo y ácaros, enemigos silenciosos que afectan la salud respiratoria día tras día.

Como otorrinolaringólogo, veo con frecuencia pacientes cuyos síntomas mejoran notablemente cuando identificamos y controlamos estos factores.

¿Qué son el moho, el polvo y los ácaros?

Moho

El moho es un hongo que crece en ambientes húmedos y mal ventilados. Suele encontrarse en:

Sus esporas se dispersan en el aire y pueden inhalarse fácilmente.

Polvo

El polvo doméstico es una mezcla de partículas como:

Aunque parezca inofensivo, puede irritar las vías respiratorias, especialmente en personas sensibles.

Ácaros

Los ácaros del polvo son organismos microscópicos que viven en:

No muerden ni pican, pero sus desechos son uno de los alérgenos más comunes.

¿Cómo afectan estos factores a tu respiración?

La exposición constante a moho, polvo y ácaros puede provocar:

En personas con alergias o asma, los síntomas suelen ser más intensos y persistentes.

Señales de alerta que no debes ignorar

Consulta con un especialista si presentas:

Estos síntomas pueden indicar una alergia respiratoria mal controlada.

¿Cómo reducir la exposición en casa?

Algunas medidas prácticas incluyen:

Estas acciones ayudan, pero no sustituyen una valoración médica.

¿Cuándo acudir al otorrinolaringólogo?

Si los síntomas son persistentes, el especialista puede:

Un diagnóstico correcto marca la diferencia.

Conclusión

El moho, el polvo y los ácaros pueden afectar tu respiración sin que lo notes de inmediato. Vivir con congestión nasal constante o molestias respiratorias no es normal ni debe normalizarse. Identificar la causa y recibir orientación médica adecuada permite mejorar tu calidad de vida y respirar mejor cada día.